Una de las primeras preguntas que se han planteado los seres humanos es ¿quién decide las normas de lo que es bueno y lo que es malo en la sociedad? Una duda subjetiva que puede desencadenar cientos de respuestas. Desde entonces se han visto en escenarios de la vida real como se crean bandos conformados por “buenos y malos”, en el caso de las guerras, entre gobiernos, estados, grupos armados, fanáticos religiosos, incluso partidos políticos.

Problemáticas que se han trasladado a otros escenarios, como el del séptimo arte, con producciones como Star Wars, Manhunt Unabomber, ¿Qué le pasó a Lunes?, y para no ir muy lejos, la serie en que nos vamos a centrar en este texto, La Casa de Papel.

Una polémica y excitada historia que narra el asalto del año, en torno a este un grupo de ladrones liderados por el “Profesor”, un nerd, que siempre está afuera controlando todo el plan.  Los 8 integrantes de esta banda, los cuales reciben nombres de ciudades, deciden entrar a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, con un plan perfecto, que no puede tener cabos sueltos, ni fallas, allí toman como rehenes a aquellos que se encontraban en el momento del asalto,  quienes se convierten en parte fundamental de la misión.

Su lema principal es “robar tiempo”, ya que su objetivo es fabricar el mayor número de billetes, durante once días imprimirían 2.400 millones de euros, saldrían millonarios, sin víctimas, y limpios del lugar, para ellos un acto heroico, sin muertes, y sin robos, pues “al imprimir billetes nuevos, no robarían a nadie”.

Pero el plan del Profesor no resulta como fue planeado, porque entra a jugar el factor humano, en primer lugar afuera está la policía armada y preparada para terminar el asalto sin importar las consecuencias, y que todo se convierta en una “masacre” que involucre rehenes asesinados de ser necesario, para que el nombre del gobierno quede en alto.

Lo humano se sobrepone al plan, y quienes se encuentran allí encerrados sin descansar y bajo tal estrés comienzan a enloquecer y actuar de manera desesperada. Finalmente surgen las relaciones interpersonales, incluso el profesor, se enamora de Raquel Murillo la investigadora encargada del desesperante caso.

Finalmente, al ser descubierto, el profesor da a Raquel un impactante discurso que explica el centro de la serie:

¿Por qué no me quieres oír, Raquel? ¿Porque soy de los malos? Te han enseñado a verlo todo en concepto de buenos y malos. Pero esto que estamos haciendo no te parece mal si lo hace otra gente. En el año 2011, el Banco Central Europeo creó de la nada 171.000 millones de euros… de la nada. Igual que estamos haciendo nosotros. Sólo que a lo grande. 185.000 en el 2012, 145.000 en el 2013 ¿y sabes a dónde fue a parar todo ese dinero? A los bancos. Directamente de la fábrica a los más ricos. ¿Dijo alguien que el Banco Central Europeo fuera un ladrón? No. Inyección de liquidez, lo llamaron. Y lo sacaron de la nada, Raquel. ¡De la nada! ¿Qué es esto, Raquel? Esto no es nada. Es papel. ¿Lo ves? Estoy haciendo una inyección de liquidez. Pero no a la banca. La estoy haciendo aquí, en la economía real de este grupo de desgraciados que somos. Para escapar de todo esto. ¿Tú no quieres escapar?

Así mismo, en la serie se retrata también a los medios como parte crucial de la reputación de los bandos, del juego de los héroes y los villanos, e incluso ante los ciudadanos en la historia, el cuerpo policial, el banco y el gobierno resultan siendo los malos, quienes disparan y roban, y los atracadores los salvadores que necesitaban.

De acuerdo con análisis, y criticas también los espectadores cambiaron su perspectiva, quienes comprendieron esta como una sátira dirigida al sistema, y estuvieron de acuerdo. Debido a las situaciones con las que conviven día a día de corrupción y de rescates bancarios que benefician a una pequeña población rica.

Una producción anticapitalista, que gira alrededor de la atmósfera de una canción “bella Ciao”, de los comunistas italianos que se enfrentan al fascismo, que permite preguntarse ¿En qué momento los buenos pueden incurrir en acciones que pueden ser juzgadas como éticamente malas, o cómo los malos pueden justificar sus acciones por objetivos que para ellos resultan buenos?

Por décadas la historia ha dividido a los hombres en dos bandos, los buenos y los malos, los héroes y villanos, cuando ambos salen al ruedo a luchar por la misma causa, pero con diferentes posturas, con armas y asesinando a sangre fría, la moral lucha por crear calificativos, incluso en actos criminales, los buenos mueren y los malos son “dados de baja”.

Finalmente, lo bueno y lo malo van en una balanza, coartadas por la libertad y la acción, y en el medio está el castigo, para quien se sale del molde de lo que está bien ante la moralidad del mundo actual y para quien se atreve a criticar el sistema tal y cómo es.

Un año después del atraco los protagonistas son recordados por el asalto más grande de la historia, que desafió los protocolos del régimen, y para muchos recordados como los héroes que necesitaban, los buenos.

Jeniffer Espinosa

Sonámbula, Comunicadora Social, amante del arte, supuesto de actriz y cantante, escritora de la vida, apasionada por el periodismo, el cine, el baile y la literatura. "Mi revolución es amar".

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