(ALERTA: Este artículo contiene una cantidad significativa de spoilers)

El pasado 29 de diciembre, Black Mirror regresó con su 4° temporada a Netflix. Nosotros no perdimos el tiempo y aquí te traemos nuestra reseña/opinión de la nueva temporada de la serie que combinó el futuro de la tecnología con el terror de la realidad.

Hemos seguido esta serie desde el inicio, allá en el remoto 2011 cuando nadie comprendía bien por qué un espejo negro y cuando no había que esperar para ver todas las temporadas. Las 3 primeras sin duda lograron despertar el interés de un gran número de usuarios que estaban esperando con ansias esta nueva temporada, ya fuese por los teasers que compartió la cuenta oficial en Twitter o porque simplemente, querían saber con qué nos iban a volar la cabeza, una vez más.

El primer capítulo, USS Callister, con extensas referencias a Star Trek, sin duda, cautivó. Personalmente, era uno de los que menos interés me despertaba, pero a medida que la historia tomaba forma, más me incorporaba en mi cama, hasta tener una posición cómoda para digerir toda la situación. ADN mezclado con realidad virtual, video juegos y problemas con tus compañeros de oficina, una combinación estremecedora. Este es el verdadero encanto de Black Mirror, la capacidad de hacernos temblar ante la posibilidad de que se haga realidad lo que vemos en cada capítulo.

Arkangel: el sueño de todo padre controlador. Un poco predecible, en realidad, pero una vez más, ver los dispositivos diseñados por la serie en acción, tiene un no sé qué, miedoso, pero placentero.

Crocodile: ¡OH, CROCODILE! Desde el momento en que la serie anuncio el título de sus capítulos, anhelaba ver este. Primer error: no tiene nada que ver con la droga sintética. Segundo error: esperar mucho (aunque no sé si este sea propiamente un error). Demasiados asesinatos que te dejan casi sintiéndote fuera de lugar. Eso sí, es un capítulo con mucho presupuesto: las increíbles locaciones y sus paisajes (el carro de pizza, que, por cierto, Pizza Hut acaba de lanzar), pero se siente incompleto, mal logrado. Aparte que sí o sí, vas a tener que buscar el significado del título, que poco tiene que ver con cocodrilos (¿o no?)

Hang the DJ: He aquí el San Junípero de esta temporada. Prepárate para borrar Tinder de tu celular o pensar mejor en el hecho de iniciar una relación seria. En Twitter leí que este capítulo es la versión “tecnológica” de “The only exception” de Paramore. Es bueno, no muy bueno, solo bueno. (y eso, por la canción de The Smiths)
Metalhead: Este capítulo te deja con póker face. Simplemente… plano, vacío. Interesante elección el blanco y negro, pero hay demasiadas cosas que quedan sueltas. Es uno de los capítulos que más le atina a su título, pero a diferencia de Crocodile, que al menos te envuelve un poco, este queda flotando en el limbo. Muy bonito el perro robot y la mansión del final. Solo eso.
Black Museum: Las segundas oportunidades a veces valen la pena. Este capítulo es la manera de Black Mirror de decir: sabemos que no fuimos los mejores, pero por favor, no te vayas, te lo recompensaremos. Posiblemente aún más entretenido para nosotros los fans obsesionados que repetimos capítulos y buscamos detalles (con los cuales se relacionan todos los capítulos). Black Museum está en el top 5 de los mejores.

Pero este capítulo en particular me hizo pensar que Black Mirror es lo peor que le ha pasado al mundo (es un sarcasmo). ¿Por qué? Está lleno de ideas sanguinarias, violentas, sádicas y trastornadas. Es como esa situación vetada con las gafas de Google y su prohibición por el mal uso de algunos usuarios. Algunos capítulos dejan ver ese lado oscuro y terrible de algunas personas que solo llegan a conocer las victimas de sus enfermedades y que desafortunadamente, nos encanta ver. Porque todos somos seres amarillistas y una vez perdemos el filtro de la susceptibilidad (como en Arkangel) más queremos ver.

En todo caso, no es la mejor temporada, pudo ser mejor, porque prometía mucho. Sin duda, el equipo de marketing y publicidad sabe hacer lo suyo, porque nos cautivaron, pero como un vestido comprado en internet, nos decepcionó. (Pero sigue siendo increíblemente genial)

Alejandra Marín

Poeta. Editora. Empeliculada. Salada como el mar. Amarilla de todos los colores. Me sudan las manos. Siempre con afán. Sponge Bob lover. Escribo porque tengo mucho que decir. Fin

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