Definitivamente, estas ceremonias ya no son lo mismo.

Nunca, ninguna entrega superará la famosa selfie de Ellen DeGeneres y su repartidor de pizza.
Con esa entrega comenzó a disminuir la rigidez del asunto, las premiaciones se volvieron más orgánicas, más cómicas y las celebridades dejaron entrever su lado más real.

En el 2016, parece que el orden del mundo se alteró cuando por fin, después de una espera que parecía interminable, Leonardo DiCaprio ganó un Oscar (a mejor actor) y entonces desterraron a Steve Harvey del ridículo televisivo más grande, con el error a la mejor película

¿Qué podíamos esperar este año?

Jimmy Kimmel volvió como presentador y ya con eso le restamos emoción a los premios más esperados de la industria del cine.
Para comenzar, la presentación de Mary J. Blige, por ejemplo, no fue nada digna de un Oscar. Por otro lado, en las redes no dejaron de comentar el talento para cantar de Gael García, que entre otros comentarios, fue “lo más real” de los premios.

Situaciones como… llevar a algunas de la celebridades al teatro de al lado a sorprender a unos mortales que veían tranquilamente un película, nos dan un aire de esperanza, pero al mismo tiempo, revela las tristes mentiras de Hollywood, pues es imposible que estén proyectando una película tranquilamente al lado del lugar donde se llevan a cabo los Oscar’s (¿han pensado en la cantidad de seguridad que acompaña simplemente un anillo o un collar? Sumemos entonces todos los guardas de los más de 300 asistentes a la premiación)

Aquella situación del tiempo con los discursos siempre ha sido tema de discusión, así que este año le sumaron unos supuestos premios, para aquellos que fueran conscientes de los pocos segundos que tienen para agradecer.

Cada vez las premiaciones pierden rating, porque no vemos nada que no hayamos visto. La emoción de saber premiada tu película o artista favorito se desplaza a otros medios de comunicación y básicamente, la cita con el televisor es para juzgar cómo lucen las celebridades, como Frances McDormand, que desde los Golden Globes, parece despojarse de cualquier pizca de maquillaje y cepillo para el cabello. Creo que, si la dejaran asistir en pijama, no lo dudaría dos veces.

¿Lo definitivamente bueno de esta entrega?

El reconocimiento a tantas producciones latinoamericanas, incluyendo “Una mujer fantástica”, de Chile

Para conocer la lista completa de ganadores, da click aquí.

Alejandra Marín

Poeta. Editora. Empeliculada. Salada como el mar. Amarilla de todos los colores. Me sudan las manos. Siempre con afán. Sponge Bob lover. Escribo porque tengo mucho que decir. Fin

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